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AYNI. La enseñanza de la tradición andina

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AYNI en quechua significa cooperación y solidaridad recíproca. Y es más que una palabra, es una forma de vida de los pueblos andinos que se manifiesta en como las relaciones sociales están basadas en la ayuda mutua y reciprocidad. En Amerindia, como también en África, existen palabras que expresan sencillamente esta forma de vida comunitaria, de trabajo solidario y ayuda mutua. Por ej. Ayni, Minga, Minka, Ubuntu.

El hombre andino y en general el hombre originario de América no es un ser solitario e independiente. Pertenece a una familia, que convive con otras a las que pueden unirlas lazos de sangre o no, pero si las unirá la convivencia. Convivencia, vivir con, vivir con el otro. El mérito de los pueblos originarios ha sido el de reconocer el AYNI como una práctica obligada y necesaria de cooperación en la vida del ser humano en todos los niveles.

El AYNI era en el Imperio Inka un sistema de trabajo de intercambio familiar entre los miembros del ayllu (comunidad) destinado a trabajos agrícolas y a las construcciones de casas. Consistía en la ayuda de trabajos que hacía un grupo de personas a miembros de una familia, con la condición que esta correspondiera de igual forma cuando ellos la necesitaran, como dicen: “hoy por ti, mañana por mí” y en retribución se servían comidas y bebidas durante los días que se realizaba el trabajo.

Como en el mundo Andino, todas las relaciones son bi-direccionales, el hombre vive también en comunidad con la naturaleza, de la cual obtiene todo lo que necesita para su vida. Por lo tanto los seres humanos deben compensar el amor y alimento ofrecidos por la naturaleza. En este contexto AYNI es el deber recíproco de cuidar y respetar lo que nos rodea. Esto se ejerce mediante la sacralización de todo aquello que se toma de la naturaleza y el respeto hacia todo y todos, unido al agradecimiento y a la compensación a través del cuidado y la preservación de la vida. Respetar hace que resulte natural pedir permiso primero y luego tomar para sí. Así se pedirá permiso al árbol antes de cortar el fruto, al animal antes de quitarle la vida. También cuando hay respeto no se toma más de lo necesario y no se destruye innecesariamente.

Cuando el hombre entiende que es un ser vivo en una naturaleza que también está viva, regida por un orden y en búsqueda de un constante equilibrio reconoce que hay un orden superior que ha dado estas reglas.
Así el último nivel del AYNI es de pertenencia y reciprocidad con la divinidad y por eso se convierte en un acto de correspondencia con lo superior, un intercambio personal con todo el universo. Es entonces un principio universal y según la tradición andina un consejo de Dios para vivir mejor. Para el hombre de los Andes cada vez que Dios se manifiesta siempre dice lo mismo: AYNINACHUCUY: se consciente del AYNI. La conciencia del AYNI te ayuda a entender la realidad y porqué pasan las cosas, ya que todo es un intercambio de reciprocidad.
Esto tiene un efecto muy interesante… te comienza a abrir el corazón. Te abre al corazón no solo hacia los otros, sino hacia todo lo que te rodea, hacia la tierra, las piedras, el agua, las montañas, los animales y el universo como un todo.

Aprender a practicar el AYNI puede ser el despertar de una nueva era de armonía.

 

Por: Laura Miskowski Fundadora y Directora en NOÛS, Constelaciones Familiares y Relaciones Humanas

 

 

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