fbpx
La Red Coaching
Todo el panorama mundial del Coaching

¿Cómo puede el miedo jugarnos a favor en esta pandemia?

0 139

Recibe notificaciones en tiempo real de La Red Coaching

Por Adrián Freijo – En el medio de una pandemia que ya ha cobrado miles de vidas, los argentinos nos volvemos a «agrietar» entre los que piden prudencia y los cultores del «no pasa nada».

Todo el mundo sabe como hay que actuar frente al riesgo de contagio de un virus que ya se ha cobrado miles de muertes a los largo y ancho del planeta. Todo el mundo…menos los argentinos.

Mientras el gobierno nacional, aún con aspectos criticables desde lo técnico, busca avanzar en una malla de contención al mal cerrando escuelas, prohibiendo espectáculos masivos, preparando medidas económicas que sirvan para paliar la recesión que se viene, dictando normas de comportamiento para limitar al máximo el contacto físico y varias otras medidas, que seguramente se irán implementando con los días, y las provincias y municipios toman sus propias decisiones ajustadas a la característica de cada región, la sociedad se enfrasca en una nueva discusión -claro síntoma de la división existente en el presente de los argentinos- entre los que piden ajustarse a los protocolos de prevención y quienes minimizan los riesgos desde posiciones de supuesto desinterés, valentía o teorías conspirativas.

¿Porqué mirar con mala cara a quién pide prudencia?, ¿qué sentido tiene asumir posturas agresivas o despectivas frente a una enfermedad que ha demostrado su poder destructivo?, ¿para qué presumir de coraje cuando en realidad se está mostrando estupidez?.

Epidemias y pandemias han signado la historia universal desde que el hombre tomó conciencia de ellas. Hubo un momento en que la civilización vio la luz y fue justamente cuando resolvimos curar al enfermo y no aislarlo abandonado a su suerte hasta morir.

Así nacieron los hospitales y así se dio un paso gigantesco hacia adelante. Del mismo modo que cuando creamos las cárceles y dejamos de utilizar la Roca Tarpeya, o sus símiles, para ajusticiar a los delincuentes sin medir la gravedad de la falta cometida.

O descubrimos que a los enfermos mentales se los podía tratar en los manicomios y no disponer su muerte como única forma de «aislamiento».

Pero desde ese momento también supimos que la sociedad debe acompañar los procesos de curación o de castigo. Y nacieron las leyes, y el estado concentró la creación de normas para regir el bien común y los científicos se abocaron a determinar el origen y buscar la cura de las enfermedades, así como los juristas trabajaron -y aún trabajan- incansablemente en la determinación de la gravedad de los delitos, sus agravantes y atenuantes y las penas que caben a cada uno de ellos para lograr justicia en vez de venganza.

¿Porqué negar semejante evolución de la civilización provocando al destino por el absurdo placer de mostrar que «soy fuerte y a mi no me pasa nada»?. ¿Me agrego algún valor si la casualidad hace que no me contagie?, ¿demuestro que el prudente es un pusilánime?.

Ponerse en riesgo y poner al otro en igual circunstancia suena más a estupidez que a coraje…

Cuidarse a uno mismo y cuidar al otro es una muestra de inteligencia, humanidad y valentía…

Y si llegamos hasta aquí, después de guerras, terremotos, epidemias, pandemias, tiranías, genocidios, hambrunas y tantas otras desgracias naturales o humanas, fue gracias a los inteligentes, los prudentes y los sabios.

Aunque a veces, mirando alrededor, parezca que los estúpidos son mayoría…

Fuente:
http://www.libreexpresion.net/coronavirus-cuando-los-estupidos-pretenden-fijar-las-normas/?fbclid=IwAR3CUlHYrY7b_DiVMfF4Z22YA0AxqPF2uvZ4q4oh-JBGYSSDrGFCdEd5ers

Recibe notificaciones en tiempo real de La Red Coaching

Publicidad