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El arte de hacer preguntas

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Cuestionarnos a nosotros mismos y a nuestro equipo de trabajo nos empodera. Deja afuera las suposiciones y aprende a hacer preguntas constructivas.

Imagina que una de las habilidades o cargos que destaquen en tu CV sea el expertise y talento para realizar preguntas fundamentales. Le daría un giro interesante a tu carrera ¿No crees? Pues aunque suene un tanto extraño, el cargo de Director de Preguntas
Fundamentales es una realidad en algunas empresas en Alemania como Bayer y SAP.

Muchas de las mejores cosas que nos pasan en la vida, nacen a partir de una pregunta ¿Qué quieres ser cuando seas grande? ¿Cómo me veo en 5, 10, y 20 años? ¿Te quieres casar conmigo? ¿Nos juntamos en el recreo? ¿Te gustaría formar parte de nuestro equipo? La lista es interminable. Desafortunadamente, nuestra sociedad ha puesto más énfasis en tener la respuesta correcta en lugar de tener la pregunta correcta.

En su libro “El arte de las Preguntas Poderosas”, Juanita Brown, Eric Vogt y David Isaacs, nos señalan que nuestra profunda adhesión a las respuesta y nuestra ansiedad por no saber, son algunos de los principales bloqueos para desarrollar nuestra habilidad para preguntar.

Ya sea que las hagamos a otros o para nosotros mismos, las preguntas nos empoderan para obtener lo que queremos, mejorar nuestras relaciones y nos ayudan a conocernos mejor.

Recursos que nos brindan las preguntas

1. La llave mágica

Una buena pregunta es una gran herramienta para hacernos cargo de nuestras inquietudes. Nos brinda la posibilidad de pasar del mundo de las ideas y los juicios al mundo de las
acciones y los hechos. Del pensamiento a los resultados. Provocan el pensamiento reflexivo y creativo

«Dice más lo que callas que lo que hablas.»

Pon atención a todas aquellas conversaciones o preguntas que no te atreves a hacer, seguramente ahí podrás encontrar el origen de muchos de tus conflictos.

2. Deja afuera las suposiciones

Cuántas veces no evadimos confrontar una situación porque ya imaginamos o suponemos lo que el otro nos contestará y como sabemos que su respuesta nos hará sentir mal o no será la que deseamos, preferimos no preguntar.

Entre menos juicios y supuestos lleven tus preguntas, más efectivas serán. Un ejemplo que cita el libro en referencia a los supuestos es el siguiente: ¿Qué hicimos mal y quién es el
culpable?

Aquí asumimos que hay culpa y error. Intenta con algo como: ¿Qué podemos aprender de lo sucedido y qué posibilidades vemos ahora?

3. Diseñan el futuro


Vivimos de respuestas a las preguntas que jamás nos hicimos. Seguramente te has preguntado: ¿Cómo es que llegue a esta situación…en qué momento? No entendemos lo que nos sucede, por la simple razón que nunca nos detuvimos a cuestionarnos lo que queríamos y cómo lo queríamos.

No cuestionarnos sobre los asuntos más relevantes de nuestra vida e incluso los irrelevantes, nos quita el poder de diseñar nuestro futuro. Sólo asumimos lo que se nos dijo que “debía” de suceder. Nuestra carrera profesional, nuestro matrimonio, nuestra familia, etc.

“La vida examinada es la única que merece ser vivida”. Sócrates

4. Demuestra que te importa

Una de las mejores técnicas para diseñar preguntas constructivas, es hacerlas desde la intención de abrirnos a las necesidades del otro para mostrarle que nos importa, tanto o más que nuestras propias inquietudes.

Cuando sólo preguntamos para hacernos cargo de nuestras preocupaciones, es probable que el otro sienta que sólo lo utilizamos para lograr lo que queremos y no nos brinde el apoyo que
necesitamos. Una pregunta cargada de interés genuino por el otro nos conecta y nos abre la puerta a un mundo de nuevas posibilidades.

Ejercicio:

Trae a tu mente un conflicto o una relación que quisieras que mejore.

  • Identifica cuáles son los juicios o creencias que han bloqueado tu disposición a entablar la conversación
  • Diseña 3 preguntas que podrían ayudarte a cambiar el rumbo de la relación o la situación.
  • Lo más importante: llévalo a cabo y comprueba si tus juicios o creencias eran reales o sólo eran suposiciones limitantes.
  • Recuerda diseñarlas mostrando un interés genuino por las inquietudes y necesidades del otro.
  • Procura que no sean preguntas cerradas. Es decir que la única respuesta posible sea:
    SI, NO, NO SÉ.
  • Quita cualquier juicio de tu pregunta. Ejemplo- ¿Por qué te caigo mal?

Lo más seguro es que en tu empresa no exista este cargo, pero nada ni nadie (más que tú mismo) te puede impedir tomar este rol, para tu beneficio y el beneficio de todos los que están a tu alrededor.

“La calidad de la vida de una
persona, depende de la calidad de las preguntas que se hace”.  Antony Robbins

 

Fuente: http://www.altonivel.com.mx/43021-conviertete-en-director-de-preguntas-fundamentales/

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