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Julio Olalla «El Coaching y la revolución del pensamiento humano»

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Una entrevista sobre el ser que es Julio Olalla Mayor, Coach Chileno de gran trayectoria mundial que lleva su mensaje de amor y preocupación auténtica por el mundo en el que vivimos. Un hombre que se funde con los demás, que se refleja en todos y cada uno de sus Coaches, de sus alumnos de sus amigos, de sus seres queridos. Entrevistado el 27 de noviembre, en Lima Perú, por Carla Villacorta Torres (PCC), Coach peruana de gran sensibilidad y fuerza que logra sacar de nuestro Julio una parte de él no antes conocida.

CV: Julio el año pasado te conocí por Newfield en Chile y cuando te veía ahí haciendo Coaching uno a uno sentía una energía tremenda tuya. ¿Qué pasa con Julio cuando está con las personas? ¿Cómo se conecta con ellos para lograr esa sintonía que hace que todo suceda?

JO: No me es fácil responderte porque la verdad que yo lo único que sé es que a mí me mueve un extraordinario cariño. Yo nunca he podido tener una persona al frente en una relación de la que tú estás describiendo en que yo no sienta mucho afecto, mucho amor. Yo creo que no es explicable en la forma en la que nosotros tendemos a explicar las cosas, en el sentido de que hubiese algo genial en mí, que hace que yo pueda hacer algo. Creo que tengo una forma de entender el saber diferente a la forma que tradicionalmente entendemos el saber, no como una capacidad intelectual, sino más bien como una conexión. Yo creo que he privilegiado eso, la conexión y también cuando estoy con alguien conversando hay algo que se conecta con esa persona que me permite – yo sé que eso sorprende mucho- en poquitas palabras tener una clara idea de que es aquello que quiere nacer en esa persona, no es algo que yo le diga a ella que haga o pase, lo que a mí me ocurre es que siento que hay alguien que quiere emerger y yo diría que mi tarea es más bien la de un partero, es permitir que surja una persona; que si hablara de ti por ejemplo, tú tienes nostalgia de esa persona en ti misma, entonces mi tarea es permitir que esa persona por quien tú sientes nostalgia aparezca, y no creo que sea una cosa que yo haga, francamente no lo veo como un hacer mío sino mas bien es como una invocación, es como si apareciera en la conversación muchas otras fuerzas. De partida el público que está presente, está permitiendo con su energía ver que pasen esas cosas, así que yo nunca me doy demasiado crédito de lo que hago en ese sentido, yo no digo que no tenga responsabilidad al hacerlo o alguna competencia pero no lo puedo atribuir a un Yo mío, porque es demasiado egoísta, dada la aproximación, o si lo atribuyo a un Yo es un Yo que contiene al otro, pasamos a ser una misma parte, no sé si tiene mucho sentido lo que te digo, pero no lo puedo explicar de otra manera.

CV: ¿Cómo haces en ese momento? cuando quizás te reconoces en otro, te ves en otros ojos, te ves en otro cuerpo y la experiencia del otro no te es ajena?

JO: Oh, sí. Yo me reconozco en cada persona que tengo al frente. Nosotros en nuestra época, en nuestro tiempo tenemos una noción del Yo aislado, yo me debo a mi. Yo creo que eso no tiene ningún sentido, cuando yo hablo contigo hay algo en mi que tiene que ver contigo, que no es separado de ti, yo me estoy constituyendo, estoy deviniendo en una forma especial por estar contigo, sería distinto el estar con alguien más, yo estoy constituido por multitudes como decía Walt Whitman. No es que yo sea yo, cuando hablo, hablo español no hablo inglés, francés, alemán, puede que lo pueda hablar, pero el idioma que me surge es el idioma que es una herencia, cuando yo hablo yo reconozco en mi a mi padre, a mi madre, a mis abuelos, cuando yo hablo yo reconozco mi latinoamericanidad, pero también reconozco los treinta años que he vivido en los Estados Unidos. Cuando yo hablo están hablando Descartes, Newton, está hablando Nietzsche y muchos que no conocí, que nunca leí, pero que están en las tradiciones que yo habito y otra cosa que pasa es que mis dolores han sido mi escuela, mis heridas son mi sabiduría. Entonces cuando yo estoy contigo yo escucho las tuyas, nunca me han sido ajenas yo las tengo, las he vivido, no exactamente en las mismas circunstancias, pero estoy ahí y eso hace que cuando tú me preguntas lo que yo hago tendríamos que redefinir el Yo, no el Yo debido a mí, es un Yo histórico eso hace que la gente se sorprenda en las conversaciones porque el Yo que habla es un Yo multifacético, es un Yo alimentado por muchas cosas, es un Yo con heridas que viene de distintos ámbitos entonces la relación que se forma no es esta relación bilateral sino son mundos que se reúnen y yo creo que la humanidad va a tener y estamos en el proceso de cambiar la interpretación del Yo porque este Yo aislado que hemos privilegiado es un Yo que sufre, es un Yo que es separado del mundo natural, es un Yo que está teniendo los problemas que estamos teniendo, es un Yo que no tiene la capacidad de sentirse en el mundo, sino más bien de temer al mundo. Así que hay una concepción fundamental de Yo que está girando y que tengo la suerte de vivirla, de sentirme parte, de cómo se incorporó mi sentido común.

C: Y eso que tú describes, que es tan esencial y que quizás todos en algún momento lo pensamos, pero que nos es difícil aterrizar al día a día, es como si cada uno de nosotros tuviera una misión que cumplir, nos damos cuenta que con el tiempo queremos hacer un mundo mejor. ¿Cuál es tu estrategia Julio para los años venideros, que va alineada con tu misión?

J: Tú me haces pensar en una porque no tengo una pensada, definida, yo sé que vivo una, pero tu pregunta me hace pensar en ella. Yo diría que yo no puedo entender la vida sin vivir la vida, los humanos estamos tan ocupados explicando la vida que nos olvidamos de vivirla, nos olvidamos de amarla, yo la amo profundamente, por supuesto intento entender algunas cosas, pero mi deseo de entender es secundario a mi deseo de vivir. Cuando yo amo profundamente a mis hijos, a mi mujer no me interesa tanto entender porque los amo como me interesa amarlos. Ahora puede que un día entre y explique algunas cosas, pero esas explicaciones son secundarias, muchos seres humanos estaban atrapados explicando y al estar ocupados explicando olvidan vivir, olvidan fundirse en la vida, amar la vida. Por otra parte las explicaciones que puedan venir desde el amor a la vida son distintas a las que vienen de una mirada a la vida desde afuera como ajenas a ella, nuestras emociones determinan en una buena medida nuestra capacidad cognitiva la forma en que conocemos. Entonces cuando yo estoy contigo y exploro tu mundo, o sea si lo exploro de amarte, lo que voy a encontrar es muy distinto si lo exploro desde la fría y profesional indiferencia. Así que si tengo alguna estrategia es vivir mi vida como la he estado viviendo y yo tengo una pasión por comunicar algo, me consume, me llena y por otro lado quiero darme el permiso y el tiempo para disfrutar este misterio, eso te diría yo, este gran misterio.

CV: Yo recuerdo el año pasado en una de tus conferencias tu contaste una experiencia tuya, estabas hablando de la naturaleza, tú estabas haciendo énfasis en cuidar la naturaleza en estar en contacto con ella y que de pronto se apareció un animalito y se hizo presente. Yo tengo una experiencia que es que hay un pajarito que me acompaña de vez en cuando y que yo digo ese debe ser mi padre que falleció en febrero pasado que está acercándose de algún modo a mí. ¿Cómo ves tú este tema de la muerte, como lo sientes, como te acompañas de seres queridos que no están, como viven en ti de algún modo?

JO: Si hay algunos que viven en mi apasionadamente, como mi abuela paterna.

CV: ¿Cómo se llamaba ella?

JO: Gregoria. Doña Gregoria que nosotros le decíamos Goyita era una mujer que tenía todas la razones del mundo para llorar y eligió reírse. Ella tenía la guerra, la muerte de sus hijos, las epidemias en España, una enorme pobreza. Y esta abuela a mí me enseño a reír, a mí me enseño a mirar la vida y a pesar de todos los dolores que pueda traer, tener siempre disponible la liviandad, la dulzura del andar. Vive en mí, no tengo ninguna duda que vive en mí ahora. Cuando digo esto no quiero decir una cosa digamos paranormal, nada de eso. Vive en mí, me aparece, habla, se ríe, me indica cosas, me sugiere cosas y ella es uno de los seres que vive conmigo, pero hay algo más. Cuando nosotros le devolvemos la magia al mundo, básicamente cuando lo volvemos a escuchar de nuevo, cuando nuestra visión mecanicista de la realidad la dejamos de lado y entendemos que la vida está viva, que no es un mecanismo como lo hemos descrito, cuando miramos el cosmos y lo vemos desde su misterio y lo dejamos de ver sin propósito, sin sentido, lo que pasa es que la vida se llena de voces, todo te empieza a hablar y aparecen los pájaros y avecillas. Yo he tenido varias experiencias de ese tipo, entonces la vida se re encanta y voces que siempre estuvieron ahí ahora las empezamos a oír, les empezamos a dar lugar y al darle lugar lo que empieza a pasar, es que no es que re encantemos el mundo, nos re encantamos con el mundo y la vida tiene entonces un carácter de juguetón, un carácter chispeante y usa una manera y un sistema de comunicarse que tiene que ver con la belleza. El lenguaje esencial del mundo es la belleza, no es la estética, es la belleza. Los ojos tuyos cuando hablamos a mi me dicen mucho más que verte los ojos, están hablándome, tu ser peruana me está hablando, tu ser mujer me está hablando, tu ser mi compañera en la vida en este aprendizaje me está hablando, entonces ya llegaron muchos personajes a conversar a esta conversación que la iluminan, la encantan. En el otro espacio, el espacio mecanicista, estas tu allá, estoy yo acá, yo te digo, tú me dices, es casi una linealidad brutal en que nos perdemos. Entonces volviendo al encanto y a los animalitos; yo en mi casa tengo un jardín solamente 6 meses al año porque el resto del año está tapado por la nieve, con mi hijo y mi mujer trabajamos en el verano y con cada planta que hemos plantado o cada árbol que hemos plantado tenemos una relación, hay una conversación, hay un aprendizaje, hay un mensaje, no es solamente plantar al arbolito porque es bonito. Y yo creo que parte de lo que yo puedo hacer en la vida tiene que ver con que esos personajes, tienen un espacio en quién soy yo.

CV: Y esos personajes que habitan en nosotros y que son fruto también de nuestras relaciones incluso históricas, me hace pensar en contraposición, que hay una suerte de querer vivir con máscaras, una suerte de querer vivir un ser que no somos, hay un miedo que es difícil vencer, cómo así lo ves tú?

JO: Si hay varias cosas que me pasan con tu pregunta, por ejemplo una: es que si vivimos en un cosmos indiferente, si vivimos en un cosmos mecánico, si vivimos en un cosmos que no tiene propósito, que no tiene sentido, que no tiene conciencia por supuesto que tengo miedo, por supuesto que me siento aislado, por supuesto que mi vida va a ser protegerme, por supuesto que hay una separación, que hay un abismo. Pascal decía: “Me aterra el silencio del universo”, en la cosmología de la modernidad tenemos que usar máscaras porque estamos solos, nos tenemos que defender, pero cuando ese universo se encanta no tengo el miedo, no tengo que usar ninguna máscara, no tengo que estar protegiéndome. Yo quiero servir a ese universo, yo quiero devolverle todos los regalos que me ha hecho. En una cosmología que creo que es la que está surgiendo en la que el mundo se encanta, que a la naturaleza la estamos entendiendo viva y misteriosa, yo no tengo que estar usando máscaras ni defendiéndome, yo soy eso, estoy constituido por eso y no es una poesía ni una bonita forma de decir, yo estoy constituido constantemente, fluyen en mi materialmente y no materialmente millones de influencias de esa relación, entonces la soledad desaparece, no necesito la máscara. Pero piénsalo, hemos vivido quinientos años con un cosmos indiferente, como no me voy a proteger!

CV: Pasemos a otra cosa. A veces cuanto estamos haciendo de pronto algo nos sorprendemos de nosotros mismos, últimamente tú te has asombrado de hacer algo? Algo muy práctico, muy sencillo?

JO: A mí toda la vida me encantó jugar futbol y lo jugué toda la vida, amo más que ver el futbol, jugarlo. Tengo 64 años y el otro día me tocó jugar un partido de futbol con unos muchachos y me sorprendió que todavía pueda jugar, lo hice bastante bien. Me dio mucha alegría, porque esa alegría me conecta conmigo siendo niño. Cuando yo estoy jugando ahí me olvido de todo lo demás, es como si estuviera haciendo una meditación, pero con un sabor infantil, eso es probablemente lo que me ha pasado últimamente.

CV: ¿Cuál es la pasión más grande de Julio, con que vibra más, con que late tu corazón a mil?

JO: Definitivamente con mis hijos en buena parte. Yo tengo dos hijas: Claudia y Verónica que ya ambas son mamas cada una tiene una hija, es decir tengo dos nietas Sofía y Emilia. Pero tengo un hijo que va a cumplir diez años. A mis años tener un hijo de diez años es probablemente el regalo más impresionante que me dio la vida porque este joven a mi me está enseñando todos los días a aprender, todos los días el me enseña a aprender, el está en contacto permanente con el asombro y él me hace desear vivir a mí con una fuerza que probablemente no tendría de otra manera. Su mundo de preguntas, la inocencia de su mundo, la frescura de sus preguntas, la belleza de sus inquietudes son probablemente las cosas que me mueven más en la vida. El otro espacio son ustedes, los que han estado conmigo en la sala y hemos estado conversando. Sinceramente me parece increíble y la palabra es increíble, que muchas veces no lo puedo creer! Que yo me encuentre contigo en Lima o me encuentro con otra persona en Bogotá o con alguien en Canadá y estén asombrados y agradecidos. Yo digo cualquiera que haya sido mi rol en que eso pasara me produce asombro, realmente asombro, o sea algo debo haber hecho bien para que la vida me de este regalito, un regalito inmenso. Esas serían dos fuentes de pasión. La otra pasión tendría que ver con los momentos de reflexión, de mis caminatas diarias cuando salgo en la mañana con mi perro a pasear y tengo la oportunidad de mirar las cosas como si las mirara por primera vez, ese es otro momento de gran pasión para mí.

C: En tus últimas miradas, en tu recorrido por tantos lados, si pudiéramos pensar en alguien, ¿Quién te ha impresionado mucho este último mes y porque?

J: Uno es un científico inglés que se llama James Lovelock, el autor de la teoría Gaia que hizo una advertencia: o despertamos o vamos en una dirección muy lamentable como humanidad. El dice: “El deterioro que estamos produciendo en el planeta con nuestra voracidad consumista es tan grande que no lo vamos a detener si no tenemos un intento de hacer algo. Yo le tengo mucho respeto como científico porque él se atrevió a decir que el planeta, nuestra tierra es un sistema auto regulado, no dijo vivo porque sería una audacia muy grande para la ciencia, pero dijo que se auto regulaba, que el sistema mantiene una temperatura regular a pesar de que el sol está cada vez más caliente, la tierra tiene un sistema homeostático que le permite mantener su temperatura, la tierra está siempre auto regulándose, esto permite la vida. Esa fue una cosa extraordinaria y la mirada de él yo la respeto mucho. Cuando hace esa advertencia me duele el alma porque tengo mis hijos y mis nietos, ahí tengo una preocupación. El es un personaje que me ha impresionado. Hay otro que es completamente desconocido acá, es un muchacho de 41 años que escribió un libro en los Estados Unidos en el que el tipo plantea que si la humanidad es incapaz de reconectarse con el mundo natural, lo que está diciendo Lovelock es irreversible. El hace todo un estudio a sus 41 años, me parece asombroso, le tomó diez años escribir su libro en el que muestra que nuestra separación uno del otro y del cosmos esta en el origen de nuestra incapacidad para habitar el planeta de una manera en que sea sustentable. Es otro personaje que me ha llamado la atención, he estado manteniendo una amistad con él, se llama Charles Eisenstein, lo encuentro un tipo brillante. ¿Qué otros personajes aparecen por ahí? Aparece una mujer que ha dedicado su vida a alimentar jóvenes en África y en donde ella dice: es todo lo que me importa, ya sea un granito de arena, es alimentar a miles de niños. Esta haciendo una labor extraordinaria me merece mi más completa y absoluta admiración.

CV: Julio, muchas veces nosotros Coaches la mayoría del tiempo trabajamos para los que nos pueden pagar, nos contratan empresas, organizaciones, Coaches que pueden acceder y pueden tener el privilegio de tener recursos para poder contratar a un Coach. ¿Qué pasa con todo el resto? Los que no tienen dinero ni siquiera para atender lo más básico?

JO: Fíjate que cuando yo empecé a hacer esto hice un declaración de que esto no sabía cómo, pero iba a asegurarme de que iba a llegar a tanta gente como en mi vida yo pudiera hacer llegar y me di cuenta de que para que eso pasara tenía que montar una organización porque yo solo no podía hacerlo y esta organización tenía que financiarse. Lo empecé a hacer en la convicción de lo que tú dices va a pasar y de hecho está pasando. Son tantos ya los que han salido y algunos de ellos es gente que ya está haciendo lo que tú estás diciendo. Conocí a una persona en Colombia unos días atrás y una en Chile que están trabajando a nivel local con entidades como sindicatos haciendo Coaching con ellos y en general asesorías de todo tipo y se están financiando a través de las organizaciones no gubernamentales, en Estados Unidos está trabajando una mujer formada por nuestros programas con niños gratuitamente, hay médicos que están trabajando en atención médica también. Ellos me piden ayuda y yo se la doy con toda mi alma. Otra cosa que te puedo decir es que en todo programa que hacemos en cualquier país del mundo, tenemos un cupo de becas, elegimos con mucho cuidado a quien se las vamos a dar porque sabemos que esa gente no hubiera podido venir de otra manera y es normalmente gente que después sale a llevar su regalo bonito. Eso es maravilloso, en realidad habrá ya becados cerca del centenar de personas y todo eso está en ello, devolver su regalito al mundo.

CV: Me gustaría invitarte a que compartas algo que quizás hasta ahora no has dicho en la conversación y te ha provocado decir, sería un buen momento para hacerlo.

JO: A un nivel global yo tengo una seria.., no sé cuál sería la palabra, en inglés sería concern, me gusta más que preocupación. Estoy conmovido por la crisis que está viviendo el planeta y que estamos viviendo los seres humanos, la sociedad humana. Yo no soy pesimista, no haría lo que hago si fuera pesimista, pero tampoco quiero ser iluso, ingenuo. Yo creo que lo que está pasando en la tierra y la confluencia de crisis que hay en la tierra en este momento indican que tenemos que tomar seriamente esto y llevarlo, expandirlo porque o hay una revolución del pensamiento humano, de la conciencia humana. En un futuro cercano yo creo que solo nos vamos a despertar cuando nos duela mucho, yo no quisiera llegar a eso. La crisis ecológica, la pérdida de la vida, de la biodiversidad, la crisis energética, la crisis económica, la crisis de la salud, la crisis de la distribución de las riquezas en el planeta no son menores y se está produciendo una convergencia de esas crisis que no tenemos idea de cómo van a reventar. Lo curioso es que las viejas predicciones del 2012 miradas desde esa manera es como si tuvieran cierta realidad y esto realmente me preocupa y me enciende la pasión por el mensaje que yo tengo, pues yo creo que los seres humanos vamos a tener que revisar fundamentalmente, seriamente los presupuestos con los que vivimos. El presupuesto que “más es igual a mejor” es un presupuesto que hay que desplazar. El presupuesto de que el bienestar tiene que ver con tener “más de lo que fuera” es un presupuesto caduco, el presupuesto de que el crecimiento trae la felicidad es un presupuesto caduco, vamos a tener que revisar estos presupuestos y no tenemos ni idea de cómo empezar a revisarlos.

Para mí el gran poder está en atreverse, ese el poder. El poder confiar en que en los seres humanos hay belleza, hay amor, hay pasión. Y ahí yo quiero citar a Einstein, para poder resolver la crisis que hemos creado con el nivel de pensamiento que hemos tenido necesitamos superar ese nivel de pensamiento. No vamos a resolver la crisis que hemos creado con el mismo nivel de conciencia y eso implica que se sumen y se están sumando, millones de seres humanos que digan de esto no más! Y simplemente entender que vamos a tener que cambiar porque el otro fenómeno es el de la rana y el agua caliente que tú debes conocer: si tú pones una rana en agüita fría y la empiezas a calentar lentamente, la rana va a morir cocinada porque no detecta los pequeños cambios que la llevan a la muerte, si tú tomas una rana y la metes en agua caliente, la rana salta afuera porque detecta el cambio. Yo espero que la humanidad sea capaz de reaccionar antes de que nos metamos en el agua caliente, porque los cambios de todos los días, en el deterioro de todos los días pequeñitos, nos estamos acostumbrando en vez de reaccionar y cambiar. Yo digo sinceramente, a mí a la edad que yo tengo, después de todo lo que he hecho en mi vida no voy a decir cosas para agradar, voy a decir lo que honesta y sinceramente considero que tenemos que escuchar y si hay algo que invito a los seres humanos, es que atrevámonos a preguntarnos de nuevo. Saber no es igual a tener respuesta, saber se parece más a tener preguntas y eso quisiera comunicar, preguntémonos de nuevo. Estamos llenos de respuestas a preguntas que nunca nos hemos hecho. Esto es una parte, por otro lado todo esto no tiene que ser hecho en la gravedad, en el dolor, en la tragedia, lo podemos hacer de la alegría, de la liviandad perfectamente, eso es lo que yo quisiera decir.

C: Gracias Julio, me ha gustado muchísimo conversar contigo y estar estos minutos en tu presencia, eso es lo que más me ha gustado.

J: Muchas gracias a ti y a mí por estar en la tuya.
C: Gracias Julio.

Fuente: https://www.newfield.cl/newsletter/a_entrevista_Julio_Villacorta.php

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