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Marcelo Brosky: «Hay un buen amor y un mal amor»

Los coaches, Farm Ángela Kohashi, Lic. Marcelo Brosky y Lic. Guillermo Ruiz Braga. Foto tomada al finalizar la entrevista.
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Te compartimos la 2a. Parte de la entrevista a Marcelo Brosky, Licenciado en psicología, Master Coach, Constelador y Consultor de Empresas.

En esta 2a entrega, Marcelo nos habla de los órdenes del amor, de cómo construír un buen amor y de los aportes del coaching a la política y al deporte de alto rendimiento.

 

La Red: Estuviste en Tucumán dando un gran taller sobre el amor ¿Hay un buen amor y un mal amor?
Marcelo: Claro que sí, así como hay caricias buenas y malas, el tema es empezar a distinguirlo. Yo tengo un eslogan que dice: “Estar en pareja es muy fácil”. Hoy en día, bajás una aplicación en tu celular y en una hora ya tienes pareja. Con la tecnología no sólo es simple sino barato. Antes incluía una invitación a cenar, etc…
El desafío más grande es empezar a ver qué cosas hacen que el amor sea bueno, hay ciertos parámetros que son bastante interesantes, como indicadores a tener en cuenta.

La Red: ¿Podrías darnos algunos ejemplos ?
Marcelo: El buen amor es simple, es placentero, es como la sensación de dejarse llevar. Como cuando invitas a un amigo a tomar un café y rápidamente se ponen de acuerdo. Pero si nunca pueden, si siempre quedan en confirmar, el acuerdo para un simple café no fluye entonces tampoco fluye el amor. Hay vínculos que son fáciles y otro que son muy difíciles. El buen amor es fácil de llevar. Claro que también pueden existir discusiones, pero aún así se siente que es bueno llegar a casa y encontrarte con tu pareja. Cuando alguien reniega pensando que a su regreso tiene que escuchar reclamos, quejas, comentarios, etc., estamos frente a un mal indicador del amor.
Existen básicamente dos pilares que son fundamentales para el buen amor. Uno de ellos es el equilibrio entre las dos partes, lograr esta armonía que hace que sea fluido y fácil llevar, significa que la persona en pareja es par. Cuando alguien siente que da mucho más que su pareja, se pone en una posición que sale de esta paridad, sale del equilibro; si se siente muy superior a su compañero/a por lo que estudió, por lo que trabajó o por lo que sea, se termina la armonía. Hay que generar pactos que equilibren en la pareja. Por ejemplo, si yo gano más que vos, podemos acordar que yo trabajo pero vos te encargás de los chicos y la casa. A veces las personas sienten que por hacer algo especial o diferente, se ubican en otro rango pero en la pareja los dos tienen que tener la misma importancia. Las parejas en las que ambos tienen el mismo rango, tienen un mejor pronóstico.
El otro pilar es ubicar a la pareja sólo como pareja, no reclamarle lo que en realidad tendría que pedirle la mujer a su padre y el hombre a su madre.

La Red: ¿Es una cuestión de juicios sobre el aporte que cada uno tiene en la pareja?
Marcelo: Sí y también tiene que ver con la historia. Muchas veces necesitamos sanar ciertos vínculos, por ejemplo con nuestros padres, para tener una relación equilibrada y que la pareja sea nada más que eso. Cuando le estoy pidiendo a una pareja que sea exclusivamente para mí, hay una apropiación, vos sos mío o mía.

La Red: ¿Se puede sanar el amor?
Marcelo: Claro que sí, cuando se empieza a estar atento a estos dos pilares, el equilibrio y también la sexualidad. La sexualidad distingue a la pareja como pareja, cuando logran el equilibrio pero no tienen sexo, estamos hablando de primos, amigos, etc. Estos son dos pilares fundantes.

La Red: ¿A quién se debe acudir para sanar un amor de pareja?
Marcelo: A mí (risas). Está bueno pedir ayuda a un terapeuta, a un coach especialista en parejas, que pueda hacerlos ver cómo está fluyendo el amor. Un proceso de terapéutico, un proceso de coaching en general te tiene que llevar a ver cómo hacer con lo cotidiano; entonces cuando uno está en paz con todo y con todos -algo que sí logra aquel que quiere lograrlo- uno se va parando frente a las circunstancias de la vida de manera diferente.

La Red: ¿El coaching es limitado para asistir este tipo de problemas?
Marcelo: Ésto lo determina el cliente porque si no de antemano uno se va limitando a hacer un montón de cosas que como coach pueden sumar mucho valor. El coachee es el que va a decidir si la intervención fue suficiente o no.
Me llama mucho la atención la gran cantidad de personas que se forman como coaches y que luego no ejercen.

La Red: ¿Por qué crees que pasa esto?
Marcelo: Yo creo que a las escuelas que forman coaches les falta incluír una materia muy importante, aquella que está relacionada con darles confianza a sus aprendices. Luego de dar los lineamientos, la ética, la responsabilidad, la amorosidad, el cuidado del otro y de uno mismo, falta animarlos a que pueden hacerlo. Siempre escucho “miedos”, por ejemplo, “No va a alcanzar lo que yo sé como coach para asistir al otro en un tema de pareja” y me pregunto, ¿por qué no?, ¿quién dice cuánto aporte uno puede hacer? Esto no importa, porque si no parece como que siempre falta saber algo.

La Red: ¿Cuáles serían las acciones que construirían confianza en un coach que se está iniciando?
Marcelo: Estar atento a estas cuestiones que tienen que ver con el “cuándo sí” y “cuándo no”, con la sensación corporal del coach, con el respetarse, con aprender mucho las distinciones y después poder soltarlas. Empezar a fluir con la personalidad de cada uno, con el estilo de cada uno, eso creo que crea mucha confianza.

La Red: Además de la falta de confianza, ¿influye el mercado en esto de no ejercer como coach?
Marcelo: No, la gente conoce más de lo que uno puede imaginar sobre lo que es el coaching, inclusive hasta en ámbitos donde era raro escuchar sobre el coaching. Depende de nosotros, los coaches, sacarnos la idea de que el coaching está de moda, y que como toda moda, pasará. Nosotros, los coaches, y la comunidad del coaching, tenemos una gran responsabilidad en ésto. Tenemos que trabajar mucho, dejar de lado los egos, y construír una comunidad donde entendamos que cuando nos incluimos todos, generamos mucha más fuerza. Porque cuando nos atraviesa la humanidad -y somos tan humanos- empezamos a jugar una guerra de egos y vemos aparecer asociaciones de coaching por todos lados; coaches que van en busca individual del poder y ésto en definitiva, va en desmedro de lo que es la comunidad de coaching en sí. Nuestro trabajo es juntarnos desde otro lugar, no desde la competencia y el poder. El poder no se lleva bien con el amor nunca, o jugamos al poder o jugamos al amor.

La Red: ¿Cuál es tu visión de la aplicación del coaching en el campo de la política y del deporte de alto rendimiento?
Marcelo: Casualmente estoy en las dos áreas, en un equipo profesional de fútbol y en el Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires. El coaching hace un aporte importantísimo. En la política estamos muy acostumbrados a la imagen muy paternalista, le pedimos al “papá Estado” todo. En general, los empleados del sector estatal siempre están muy instalados en el “a mí me tienen que dar, el Estado me tiene que dar”. Entonces cuando vos vas con un discurso de coaching que dice “Hacete cargo de tus resultados”, te quieren tirar con algo porque les estás rompiendo un paradigma que está muy anclado. Como coaches tenemos que entrar por otro lado, por aquello que quieren conservar, por lo que quieren lograr, y determinar qué grado de influencia tienen ellos en eso. Si yo siento que no tengo nada que ver en éso, es muy poco lo que yo puedo hacer. Es un camino muy interesante, muy lindo como desafío.

La Red: ¿Y en cuanto al deporte?
Marcelo: El aporte de coaching en el deporte es maravilloso porque trabajas en la construcción de una visión que tiene que ver con lo que yo quiero lograr en mi carrera como deportista, también lo que implica estar en un equipo de alto rendimiento. Cuándo se trata de clubes o de instituciones muy prestigiosas donde la camiseta tiene mucho peso hay que tener la visión siempre sistémica, es decir, ser conscientes de que no se trabaja solamente con el jugador sino también con la familia, los entrenadores y los técnicos. Porque cuando hay mucha plata en juego, los padres mandan a los chicos sintiendo que son ellos los que van a salvar a la familia. Entonces no solamente tienen la presión de ser los mejores , sino también la de tener un lugar en la familia totalmente desordenado porque el jugador sale a la cancha con la presión de que tiene que comprarle un departamento a la madre, ser el sostén de la familia y solamente tiene 16 ó 17 años. Repito, para que el amor fluya tiene que haber un orden, en el deporte de alto rendimiento también debemos trabajar ese orden.

La Red: Cuando te preguntamos sobre el amor, tu cuerpo respondió de una manera diferente, como si algo te entusiasmara de otra forma, ¿qué tiene el amor que te apasiona tanto?
Marcelo: Me emociona que te hayas dado cuenta. Hace 26 años que soy psicólogo y el amor no me deja de emocionar. Cuando yo veo un acto que tiene que ver con el amor, por ejemplo, cuando hay alguien que se da cuenta algo que tiene que ver con el amor, no solo al amor de pareja, sino el amor a la vida, cuando hay alguien que puede abrazar la vida con amor, significa que hay algo que empieza a fluir y no puedo evitar emocionarme. Me invade una emoción muy grande en todo lo que tiene que ver con la manifestación del amor. Yo estoy convencido de que todo es una cuestión de amor, hacer un trabajo, dictar un taller, obtener resultados en la vida, todo es posible con amor. El amor es lo que mueve.

1a parte:

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