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Reputación personal | Nuestra moneda personal hoy

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Con el progreso de la tecnología en nuestras vidas, no sólo están cambiando nuestros hábitos de comunicación y aprendizaje sino también nuestra forma de generar confianza y confiablidad en materia de transacciones económicas.

Décadas atrás, cuando alguien tenía un producto para vender o una propiedad para alquilar, realizábamos un encuentro personalizado que exigía presentar una garantía de “buen pagador” -como es el caso del Veraz en Argentina- o una garantía de reputación lograda por la estabilidad en el mercado y las referencias “boca a boca” de la empresa o persona que nos hacía la oferta.

En los últimos veinte años pasamos de confiar en línea nuestra tarjeta de crédito para hacer compras por internet a confiar en personar desconocidas que ofrecen sus productos, espacios o habilidades desde lugares remotos.

La tecnología está creando nichos de mercado

La tecnología está creando la capacidad de “dar valor a todo lo que parecía en desuso, desde habilidades, hasta espacios o posesiones materiales” dando lugar al consumo colaborativo.

Alquilar una habitación en nuestra casa, vender nuestro producto por Facebook, ofrecer clases de nuestro idioma nativo en plataforma virtual a alumnos del otro lado del mundo. Y mucho más. Si estamos programando un viaje, consultaremos previamente en Trip Advisor las opiniones que otros viajeros compartieron acerca del hotel al que nos gustaría ir o tendremos muy en cuenta la puntuación de quién nos quiera alquilar su espacio en Airbnb. La razón del auge del consumo colaborativo es que cada adelanto de la tecnología incrementa la eficiencia y el tejido social de confianza que hace que compartir sea cada vez más fácil.

Reputación: nuestra moneda personal

En los mercados de hoy, la confianza y la eficiencia en cumplir nuestras promesas son ingredientes críticos.

Nuestra reputación definirá qué es posible y qué no para nuestros emprendimientos.

En un estudio de Visual Critical, las consecuencias de faltar a nuestra promesa como proveedores queda muy clara: los clientes son tres veces más propensos a hacer comentarios en la red cuando la experiencia ha sido negativa que cuando no. Un 51% de los clientes cambia de proveedor cuando tuvo alguna experiencia negativa. Además, un 80% de los encuestados no ha aceptado comprar en lugares que no tienen reseñas de sus clientes.

La reputación:  la manera virtual de confiar el uno con el otro

¿Cómo nos aseguramos que nuestras identidades virtuales coincidan con las reales?  ¿Podremos imitamos la confianza que se construye cara a cara en un ambiente virtual? ¿Qué haremos para detener a alguien que se comportó mal?

Nuestra reputación mide qué tanto confía la comunidad en nosotros.

No se trata de likes o del número de amigos. Eso indica influencia no confiabilidad. Nuestra reputación será un indicador que determine cuánto sabemos, qué clase de comportamiento tenemos, cuánto puede el otro confiar en nuestras promesas.

La reputación es contextual. Debemos ser muy claros y específicos en el momento de prometer, conocer nuestras habilidades y determinar claramente nuestra oferta personal. “Que uno sea un excelente anfitrión en Airbnb no significa que pueda armar muebles de Ikea”

Reputación: nuestra fuente de autoempoderamiento

Una reputación en alza en el sitio donde ofrecemos nuestros servicios, aumenta nuestra autoconfianza y autorrespeto. Nos empodera. Es de eso mismo que se trata la autoestima, de la devolución positiva que hace el mundo de lo que fuimos capaces de generar para él.

Falta poco para que en la red se pueda descubrir cómo nos hemos comportado en los diferentes ámbitos en los que nos hemos desarrollado y se califique nuestra reputación individual. Ya hay sitios que están estudiando cómo medir ésto. Esto pone en primera plana hoy más que nunca, el valor de nuestra palabra. Que nuestros “sí” sean “sí”, nuestras promesas, los claros ejes de nuestra conducta y que no nos falte el pedir perdón cuando por los motivos que sean, no hayamos podido cumplir con nuestros compromisos.

 

Angela KohashiColumna escrita para La Red Coaching por:

Angela Kohashi

Coach Ontológico Profesional

Farmacéutica

Directora de Contenidos de La Red Coaching

 

 

Fuente:

 

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