Las crisis como fuente de transformación

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Estamos en una crisis global. Es hora de que nos tomemos un minuto para reflexionar de qué hablamos cuando hablamos de crisis y qué posibilidades cierra y también abre este momento.

¿Qué nos dice el lenguaje acerca de la crisis?

La crisis como un estado temporal de trastorno y desorganización, fundamentalmente caracterizado por una falta de habilidad personal para afrontar una situación con los mecanismos habituales de solución de problemas, y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo”.

Slaikeu, 1990

El término chino de crisis (weiji) se compone de dos caracteres que significan al mismo tiempo “peligro” y “oportunidad”. (Wilhelm, 1967) 

La palabra inglesa se basa en el término griego “krinein”, que significa “separar” o “decidir”. Estas derivaciones indican que “crisis” es a la vez decisión, discernimiento, así como también un punto decisivo durante el que habrá un cambio para mejorar o empeorar. (Lidell y Scott, 1968) 

Si seguimos indagando, descubrimos que de “crisis” surjen dos términos, “crítica” que significa análisis o estudio de algo para emitir un juicio con fundamento, y también “criterio” que significa:  razonamiento adecuado. Pareciera que ya el conocer el origen de palabra nos invita a una mirada diferente a la simple impronta negativa que se le adjudica.

¿Toda dificultad es una crisis?

Para que exista una crisis debe acontecer un evento estresante, traumático o peligroso pero también son necesarias otras dos condiciones: 

  • la percepción del individuo acerca del evento como el causante de la disrupción. 
  • la incapacidad del individuo de resolver esta disrupción con las habilidades previas disponibles. 

Podríamos entonces inferir de esta reflexión que una crisis es un examen a nuestra fortaleza o debilidad emocional. Pone a prueba las habilidades que tenemos y pone en evidencia las que nos faltan. Tiene impacto no sólo por la falta que provoca, sino porque acentúa lo que aún no estaba resuelto, completo o integrado.

Habilidades necesarias en tiempos de crisis

Para desarrollarnos en la vida como seres que vivimos en bienestar y en servicio a los demás, necesitamos desarrollar habilidades. Estas son relevantes en todo momento del proceso de vivir, pero se hacen aún más necesarias y evidentes en momentos de crisis profunda. Podemos categorizarlas en dos grandes grupos:

  1. Habilidades sociales
  2. Habilidades existenciales

La habilidad social más importante y permanente es la convivencia con los otros. Salir de la preocupación por el “yo” para entrar en la construcción conjunta del “nosotros”

Pasar del egoísmo a la alteridad. Salir al encuentro del “alter” de ese otro que sufre y necesita de mí. Esa es la base del altruismo, manera de ser indispensable en momentos difíciles. 

“El altruismo es la capacidad que tenemos como seres de, habiendo visto el sufrimiento de otro ser, decidir ir a ayudar a ese ser”

Dra Koncha Pinós Pey
Altruismo

Cultivar el altruismo permitirá desarrollar mayor resiliencia, la capacidad necesaria de ponernos de pie cada vez que caemos en alguna situación de malestar, dolor o trauma.

Necesitamos renunciar a ser resistentes para poder entrar en el ser resilientes. 

Las personas resistentes viven en el esfuerzo, enfocados en sí mismos, queriendo controlar a todo y a todos, y en competencia con los demás y con sus propias expectativas. Pueden ser personas muy efectivas y a la vez muy egoístas. Al final, tienen tendencia a la depresión y al suicidio. 

Las personas resilientes aceptan que las cosas cambian. Se orientan hacia el futuro. Evalúan fortalezas, debilidades y posibilidades. Cultivan hábitos saludables respondiendo a la pregunta sobre qué es importante ahora y qué no. 

El desarrollo profundo de esta habilidad abre el corazón hacia una manera de ser más expansiva e incluyente, fuente no sólo de bienestar para uno mismo, sino para todos. Nos referimos a la compasión

Compasión no es sentir lástima, ni querer salvar a otro. Es la capacidad de sostener a la persona que sufre y a su vez sostenernos a nosotros mismos, sin perder nuestra alegría.

La compasión es la puerta hacia una nueva relación con la existencia, un nuevo cultivo de habilidades y maneras de ser, que evoquen un vínculo profundo con el misterio de la vida. Eso nos llevará a reconocer el dolor y trascenderlo, sabiendo que no podemos evitar el dolor pero podemos crear una manera de ser que implique apartarse del sufrimiento innecesario

Cuando podemos mirar con aprecio también al dolor, convertimos la gratitud en una manera de estar en el mundo.

Sabiendo que la vida es un misterio, entramos en ella para vivirla como una aventura. Y si aceptamos que es un misterio y nos abrimos a la aventura de vivir, entonces también nos abrimos a la tragedia como posibilidad. 

Por eso la vida tiene que ser heroica. Aprendiendo a navegar el tiempo que nos toca vivir, con la valentía y la dignidad también de aceptar las pérdidas, incluso la muerte. Aprender a morir para aprender a vivir en plenitud.

Quien acepta los límites pueda abrazar las posibilidades. Eso implica soltar el control y entregarse a surfear la incertidumbre, cultivando confianza, serenidad y apertura a servir. 

Deseo que todos los seres podamos abrazar hoy el dolor, como una fuente para entrar en el amor y la gratitud por el misterio y el regalo de la vida. 

Lic. en psicología

Master Coach Internacional acreditado por ICF y AACOP

Formador de coaches con acreditación internacional y director de Aprendizaje para el Cambio (APC Argentina)

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